¡ Suerte perra !Por mucho que Paco recorra a largo paso el paseo marítimo, no hay manera de encontrarlo.Mira por todas partes, cuesta arriba, cuesta abajo, unos quinientos metros bajo una lluvia recia.Al terminarse la tercera ida y vuelta, la gabardina la tiene remojada, los calcetines empapados.
El estado de ánimo de Paco es más oscuro que el océano.
¿ Qué puede hacer? ¿ Qué le va a decir a Luis, joder? Que, anoche, después del trabajo, se fue de juerga.Estaba mamado, imposible conducir el coche. ¡ qué lo pille la poli, ni pensarlo!.Cogió un pelas a las cuatro de la mañana.Y, ahora, ha desaparecido.
El celular suena en el bolsillo.Un fragmento de jazz, a Paco le gusta bastante el jazz.
Seguro que lo llama Luis, se impacienta.¿ qué puede decirle Paco?¿ Que va a presentar una denuncia, que deberán buscar el coche? Es para morirse de risa, piensa Paco, los ojos mojados.Reír para no llorar. Allí está el problema. Dentro del maletero, hay un cadáver...
Texte de Philippe Huet adapté en espagnol par Maria Bergeron